Mujeres en la Independencia, una historiografía no patriarcal.
Durante más de un siglo las mujeres que participaron en el proceso independentista en Colombia, vivieron sólo en el recuerdo de algunas mentes. La información encontrada sobre las mujeres de esa época, fue ocultada, deformada y tergiversada, siendo un resultado de la historiografía hegemónica patriarcal, donde la historia era reservada solo para quien gozaba del estatus de sujeto, una prerrogativa masculina, dejando en el olvido el papel de muchas mujeres que transgredieron un orden socio-cultural, político y económico en la colonia.
Las historias de aquellas luchadoras están protagonizadas principalmente por dos mujeres; Policarpa Salavarrieta, quien murió fusilada (al igual que otras 72 mujeres de quienes poco se sabe) y es recordada por su frase: “Viles soldados, volved las armas contra los enemigos de vuestra patria. ¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte, si conocieseis el precio de la libertad! Ved que, aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir una muerte y mil muertes más.”. Y, Manuela Beltran, que encabezó la lucha pre-revolucionaria dando origen a la rebelión comunera.
Tratando de descubrir y adentrándome un poco más en la historia, encuentro relatos de mujeres como Maria Concepción Loperena, autoproclamada libre y realista, pronunció el acta de independencia de valledupar y otorgó la liberación de varios esclavos. La ecuatoriana Manuelita Saenz, fue una mujer que tuvo un papel clave como revolucionaria femenina, sin embargo actualmente se le reduce dicha labor por su relación amorosa con el libertador Simón Bolívar, dejando en desconocimiento su pasión por la vida política, como informante, como curandera y libertadora que además presenció las batallas de Pichincha y Ayacucho, la rebelión de Córdova y la disolución de la Gran Colombia. He de aclarar que Saenz se sentía profundamente inspirada por Manuela Cañizares, quien lucharía por la independencia de Ecuador, y Rosita Campuzano, amiga de Saenz quien también sentía afinidad a las ideas libertadoras, centrando su lucha en Perú.
Otra de estas mujeres poco conocidas es Antonia Santos, ella crecería cuando el movimiento insurreccional de los Comuneros era liderado por Manuela Beltran, este ambiente daría pie a estar de acuerdo con estas ideas, organizar y mantener la guerrilla de Coromoro que sería pieza fundamental para vencer en algunas batallas.
Por otro lado y sin alejarme de las luchas femeninas, quiero destacar el papel de la mujer dentro del periodismo de la época, pues en varios diarios insurgentes se encuentran manifiestos de mujeres que prueban su implicación en el proyecto independentista y sus aspiraciones a ocupar un lugar en el espacio público. Sin embargo, en la mayoría de los casos tuvieron que dejar sus escritos bajo el nombre de un hombre para que sus opiniones fueran publicadas y en los casos contrarios, su valiosa intervención fue presentada desde un discurso manipulador que silenció su papel, atribuyendo los motivos de su participación no sólo en este sino en todos los ámbitos a razones sentimentales, negando su capacidad de pensamiento y decisión propia.
Estas son sólo algunas de las historias de aquellas mujeres protagonistas de estas acciones, luchadoras que pertenecían a todos los niveles sociales, mujeres del pueblo, indígenas, negras, mestizas, y criollas de las élites sociales. Todas ellas contribuyeron en la medida de sus posibilidades, padecieron fuertes consecuencias y a pesar de su valiosa aportación no fueron tenidas en cuenta en la construcción de las nuevas repúblicas surgidas a partir de la independencia, en donde ni siquiera se les reconocía como ciudadanas y una vez más fueron relegadas al espacio privado.
Desde una lectura feminista, estos referentes hacen posible comprender las diversas formas de subordinación que hemos vivido las mujeres, aportando a un verdadero conocimiento de nuestro pasado y asi mismo, permite encontrar en esas voces que fueron silenciadas un anhelo por una vida diferente para todxs, una representacion femenina de empoderamiento, lo que construye rapidamente motivaciones para lograr que nuestras voces sean esuchadas y desligarnos al fin de lo privado. Esta es una invitación a reconocernos desde una historiografía no patriarcal, a aceptar nuestra cultura, nuestro pasado; amando lo que fuimos desde nuestras ancestras, hasta lo que construimos nosotras mismas en el presente, por medio de esas utopías que algún día se harán realidad, mientras tanto ¡A luchar y resistir!, Fogarada Violeta.

Que buen escrito!💜
ResponderBorrar