Del 8 al 1, la rectoría de nadie.
Empezando por una elección declarada en primera instancia “ilegal” pero no confirmada, debido a las medidas “desesperadas” que se tomaron por parte de la Universidad, como era de esperarse la rectora de nadie Olga Lucia Diaz Villamizar inicia su periodo administrativo con dificultades y procesos borrosos en donde el conflicto de intereses era más que evidente.
¿En qué momento se desacomoda la lógica y gana el número 1, en mayoría al 8? En el momento en el que la irregularidad y falta de compromiso, organización y efectividad se hacen presentes en nuestros queridos y ya muy conocidos procesos administrativos, el voto en blanco dictaba reelección pero la inminente amenaza de la procuraduría coaccionó a los administrativos de la UCMC, no a tomar la mejor decisión para la comunidad universitaria, sino al contrario, la mejor decisión en términos operativos y temporales para no permitir la confirmación de la orden judicial de desacato dictada a partir de la destitución del ex-rector Luis Enrique Arango Jiménez, dicha acción traduce la poca capacidad organizativa de la UCMC ante imprevistos de cualquier tipo.
¿Era además conveniente que la elección se realizará de nuevo, con los mismos candidatos? Pregunta abierta a tantas interpretaciones, entendemos que la decisión del concejo en un principio era desfavorable para la candidata Olga, ¿qué tuvo que suceder? ¿Fue realmente producto del afán por salir de dichos procesos? Era clara la violación a la autonomía universitaria, y adicionalmente al desconocimiento de la libertad de conciencia de los electores pero aun así, pasando por encima de estas situaciones se ejecutó nuevamente la reelección en donde la candidata Olga ganó la elección con 6 votos y el voto en blanco cambio a la posición de 3.
No siendo suficiente, a partir de una incursión borrosa a su camino por la rectoría Olga simboliza el desentendimiento absoluto por los procesos y exigencias estudiantiles dadas a partir de los espacios de diálogos a los cuales tampoco asiste y muchísimo menos se ve interesada en frecuentar, por eso la afirmación “la rectora de nadie” se hace presente y cobra vida con la administración de nuestra querida Olga.
Una pequeña Colombia en nuestra Universidad se desarrolla y nos habita abriendo a nuestros ojos irregularidades, desigualdades y bajas (casi escasas) demostraciones de empatía a manos de la misma comunidad de la que hacen parte, pero no sienten propia.
Estando ad portas de un nuevo proceso de elección a rectoría, es preciso mencionar que en principio se postularon 32 personas para el reemplazo de Olga Lucia Díaz (un caso confusamente atípico) de las cuales quedaron sólo habilitadas 17. Al sol de hoy contamos con 17 candidatxs anónimxs y/o desconocidxs, de lxs cuales no sabemos ni por qué el deseo de asumir la rectoría de la UCMC.
Esto no es todo, siguiendo las fechas importantísimas de este proceso, encontramos que el día 10 de Septiembre, el CSU y toda su bancada directiva se da a la tarea de realizar una “consulta” al resto de la comunidad universitaria con el fin de conocer nosotrxs con quién nos sentiríamos más ¿cómodos?. Esto nos hace reflexionar ante dos puntos claves, la democracia universitaria en la UCMC es un juego de azar y con esto las directivas nos quieren seguir viendo la cara de idiotas.
La democracia universitaria de la UCMC es una ausencia considerable en todos los procesos adelantados por la dirección de la misma, no podemos permitir que decisiones como éstas sean tomadas por una pequeña (muy mínima, por cierto) parte de la comunidad universitaria, seamos clarxs en esto, las representaciones estudiantiles y docentes que allí se encuentran no son reconocidas y por tanto tampoco legítimas en su ejercicio, no existe su tal “comunicación cercana” con la comunidad universitaria, la democracia no es consultar frente a una decisión tan importante, la democracia es incluirnos en los procesos, es hacernos parte de la construcción plural y colectiva de la universidad. ¿Cómo pretenden que opinemos frente a 17 personas que desconocemos? No sabemos sus intenciones y sin duda sus hojas de vida se muestran impecables, pero ¿tenemos la certeza que no desean seguir desangrando lo poco que queda de la UCMC? No compañerxs, no tenemos la certeza de nada y no nos van a dar respuesta si no logramos por fin converger en estas disputas, cada vez más nos golpean fuerte con sus arbitrariedades, porque saben que hemos estado tan frágiles que no diremos nada.
Esto se acabó, nos hemos cansado que pasen por encima de nosotrxs, que hagan caso omiso a los diferentes casos de abuso y violencia basadas en género no sólo por parte de algunxs docentes, sino también de compañerxs y trabajdorxs de nuestra alma mater, nos cansamos de sus malas y bajas decisiones, nos cansamos de sus mediocres ejercicios como representantes, como directivxs y administrativxs. No queremos ser profesionales egresadxs de una Universidad Fantasma.
Nunca más podrán silenciarnos, porque estamos juntxs de nuevo y caminaremos en común unidad, hasta que tengamos la Universidad pública, digna, gratuita y anti patriarcal que siempre hemos querido. Siempre con ustedes y entre ustedes, Fogarada Violeta.

Comentarios
Publicar un comentario