El país de la desolación.
Hoy como todos los días despierto con noticias que me rompen, que me llenan de rabia y ganas de dejar todo a un lado, deseo salir, echarme al pasto y admirar las nubes y su tonalidad gris, disfruto la brisa fría y me siento muerta en un cuerpo que respira.
Al prender el televisor y revisar mis redes sociales, observo la indiferencia, apatía, y el abrumador suceso donde Ivan Duque visita los diferentes CAI, abraza policías y se toma fotos con esa chaqueta que muestra impunidad, sólo puedo pensar en ese verde que es tan reconocible, esa chaqueta verde que la semana pasada voltearon los tombxs para no ser identificados mientras nos reprimían, asesinaban y golpeaban. Pienso en ese verde, en la institucionalidad, en todo lo que ha pasado, y lo único que puedo sentir es repudio, rabia y dolor, aquella chaqueta me recuerda que tan terrorista es nuestro estado y de inmediato pienso en las familias, amigxs, madres, hijas, esposxs de las víctimas, aquellas personas que han tenido que despedirse de sus familiares sin recibir justicia, mientras viven su duelo, buscan pistas y exigen la verdad, nuestro “mandatario” sonríe, goza y felicita a los asesinos, los respalda... los protege.
Asimismo, no puedo dejar de pensar en mis compañeras abusadas, golpeadas y violadas por sujetos que llevan esa misma chaqueta color verde, y es que más allá de sus abusos, la mano en el pecho y la mirada al cielo, (porque Dios y Patria siempre, como es normal en nuestro vocabulario) Duque nunca ha estado del lado de la gente, ni de líderes, ni de las víctimas.
Duque es perpetrador de la violencia que vivimos todos los días. Y ahora es cotidiano responder ante esto con la expresión “¡QUE GONORREA ESTÁ SITUACIÓN!”, pues van a seguir defendiendo la institucionalidad, sin alternativas o soluciones contundentes, seguirán avalando el uso de armas letales con la teoría de “defensa propia”, me pregunto, ¿seguirán los abusos policiales?, ¿seguiremos respaldando y defendiendo paredes, vidrios y estructuras? o ¿daremos la pelea por la defensa y el respeto por la vida?
Sin embargo, hay algo de esperanza pues el día de ayer en la plenaria del Senado, hubo posiciones interesantes, en donde se analizó el contexto en el que estamos viviendo, demostrando profundo conocimiento del trasfondo de esta situación, exigiendo garantías para la protesta social y sobre todo para la vida, exigiendo la verdad y una reforma estructural a la policía.
Estamos cansadxs de vivir con miedo, zozobra e incertidumbre, son momentos complejos, sé que el miedo nos invade está latente, el pensar que estamos en peligro, que las luchas, organizaciones sociales y demás entes que han entregado su vida a un cambio social se encuentra en la boca del lobo, nos hace pensar y creer que la esperanza se está extinguiendo, las amenazas, la estigmatización y las diversas denuncias que han surgido en los procesos y organizaciones sociales, ¿pero saben algo? El día de hoy, también recordé las sonrisas con los compañerxs, la organización barrial y social, los abrazos de la comunidad, el conspire, el pan con gaseosa que siempre compartimos para cerrar un día arduo de trabajo en nuestro proceso social, la felicidad infinita y los lazos solidarios que se construye a través del amor, la unión y la organización, asimismo, recordé la vida y esa llama que sigue viva y latente a pesar de los momentos tan complejos que estamos atravesando a esto quiero sumar los sueños y las utopías que nos recogen y llenan de rebeldía.
Desde Fogarada Violeta, extendemos un abrazo lleno de amor, solidaridad, unión y rebeldía, para que sigamos en pie, sabemos que esta lucha es constante y mientras exista la complicidad, lxs amigxs, el trabajo social y comunitario, hay vida, hay esperanza, hay rebelión.
Exigimos justicia, verdad, que cuando salgamos a las calles, todxs volvamos, que no tengamos que llorar por nuestrxs compas y que sigamos resignificando la vida de lxs que ya no están pero murieron luchando, por último recuerden que tombx quemado no viola, reprime, mata, NO EXISTE.

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