Mujeres Lunares y Cíclicas, Nuestra Feminidad Sagrada.
La menarquia como el momento en el cual el cuerpo de las mujeres adquiere su carácter de fertilidad, ha sido apreciada por diversas culturas como uno de los principales ritos de paso femeninos, pero también como el inicio de una serie de valoraciones, casi siempre negativas, hacia las mujeres y sus sangrados periódicos. Los eufemismos y tabúes menstruales vienen desde hace mucho tiempo, especialmente dados por la cultura occidental y el cristianismo, que se dedicaron a inculcar un temor y un desconocimiento sobre el cuerpo de la mujer. A pesar de que hoy en día comenzamos a reconocernos, también llegaron los anticonceptivos, que pueden ser buenos, sin embargo con ellos también llegan los efectos secundarios que de alguna forma generan cambios y a veces hasta daños en nuestrxs cuerpxs. Hoy, desde Fogarada Violeta queremos darle ese reconocimiento que tanto merece a la feminidad sagrada, que nos permite ser, entendiendo la necesidad de un autocuidado físico y espiritual, así como también comprender un poco más sobre cómo desde nuestra Diosa podemos ayudar a mantenernos en equilibrio.
Históricamente nos han mostrado una visión del mundo desde la perspectiva de los hombres en donde se invisibilizan las otras formas de realidad física y espiritual por eso es necesario reformular la feminidad desde nuestro propio ser, desde nuestra Diosa o Diosas, desde nuestra consigna que todo lo que existe está unido e interconectado y es mucho más que la suma de sus partes. A ese todo, que está dotado de conciencia e inteligencia, se le llama Diosa, caracterizada por no ser dogmática. Entendiendo la divinidad femenina como fuente primordial manifestada en las diversas Diosas siendo la divinidad y la creación tomando forma.
Desde la espiritualidad de las diosas se rinde culto a las etapas de la vida (nacimiento, crecimiento, fertilidad, muerte y regeneración), las divinidades, los espíritus de la naturaleza y los/as ancestros/as, se tiene la necesidad de alinearse con las energías a través de las devoción, los rituales y las ceremonias, desde la doxa que la naturaleza es la interconexión viva y consciente de la que formamos parte y dependemos. La Diosa no se limita a ser una versión femenina del Dios monoteísta, el único Dios que la mayoría conoce, que representa el bien absoluto y lucha contra su opuesto que encarna el mal. La Diosa puede ser el sol y la lluvia que fertiliza la tierra y también es el rayo que arde y la tempestad, es el aire que respiramos y al mismo tiempo el huracán, es la abundancia de los campos dorados y el terremoto, es la que nos da la vida y la devora, es la lineal y espiral, es tranquilidad y revolución, la diosa es la magia entendida como la capacidad de cambiar de conciencia a voluntad, interactuando con los elementos y con otros seres para fluir.
El “Retorno de la Diosa” o del sagrado femenino, plantea el surgimiento de una especie de feminismo místico que implica la toma de conciencia de las potencialidades humanas con el fin de transformar los estándares sociales, culturales e individuales que caracterizaron a la era masculina y así generar relaciones más armónicas con nuestrxs cuerpxs. Cuerpx femenino, visto como la condensación y simplificación del poder de la naturaleza que es capaz de crear, pero también de destruir, modificar y transformar; a su vez teniendo una naturaleza cíclica propia a partir de sus ciclos vitales y principalmente del desarrollo hormonal. Así, una mujer sagrada es considerada como dadora de vida, gestora de una nueva forma de espiritualidad, pero también como gestora de sí misma. Es de esta forma como dentro de la conexión con nuestra Diosa aprendemos a escuchar y entender lo que nuestrxs cuerpxs quieren decirnos, si algo anda mal buscar el equilibrio, acogiéndonos a lo que nos brinda nuestro entorno, la naturaleza, las plantas, las hierbas que son indudablemente nuestras mejores aliadas.
Es importante entender la feminidad sagrada como forma de libertad personal y de responsabilidad de nuestros propios actos asumiendo y velando por nosotras, por nuestra comunidad y por la naturaleza, teniendo ética personal basada en el respeto por los derechos humanos, la no discriminación y el respeto por los demás seres vivos, la Diosa cambia todo lo que toca y si algo necesita el mundo ahora mismo es consciencia en el cambio.
Fogarada Violeta, las invita a adentrarse un poco más en este mundo, este es tan solo un abrebocas de todo aquello que podemos alcanzar siendo una con la luna, la tierra, el fuego, el agua y el aire, siendo una con esa Diosa que de a poco se despierta y está lista para juntarnos, sanarnos y elevar nuestra vibración.

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