Colombia un país sin gobierno, sin empatía y sin vergüenza
"Que la muerte sea parte de la vida, mas no la guerra ni la violencia que nos arrebate"
- Hugo Oquendo
Vivimos en el país de los contrastes, de los privilegios y de la miseria, el país en donde se desarrollan nuevos tipos de violencia organizada propias de la era de la globalización y del neoliberalismo, estas guerras agudizan las desigualdades vistas en diferencias de clase, cultura y ciudadanía. No obstante, las dinámicas actuales de la guerra colombiana y de los nuevos conflictos armados de la postguerra generan nuevos retos y realidades que deben ser objeto de análisis en busca de la paz y la seguridad nacional, este análisis permite establecer la diferencia entre las guerras civiles clásicas y las denominadas nuevas guerras.
El concepto de "guerra" se entiende como una movilización colectiva alrededor de la imposición de intereses políticos e ideas, por otra parte la "guerra de baja intensidad" se comprende como un método dialéctico que a medida que se desarrolla termina por convertirse en un ejército imitador del contrario y por último las “guerras nuevas” se percibe como la mezcla entre guerra, crimen organizado y violaciones de los derechos humanos a gran escala.
El 11 de septiembre de 2001 se marca un suceso importante, por el miedo que causó en su momento y la forma en que se empieza a interpretar y estructurar toda una guerra contra el terrorismo, lo que posteriormente legitimaría la constante represión de una superestructura a estructuras sociales, ligado al concepto de seguridad, aun más en Colombia reconociendo y fundamentando su guerra principalmente a las guerrillas o cualquier grupo contrahegemónico.
A partir de la desmovilización de las FARC en 2016, se fortalecen grupos armados como el ELN, el EPL y los gaitanistas (Herederos de las AUC) esta disputa se da para ocupar los territorios que abandonaron las FARC y como resultado vemos el miedo y la zozobra de los pobladores de algunos de los caseríos, ranchos o pueblos. Y es que estas guerras, especialmente en Colombia, tienen más probabilidades de emerger por los espacios geográficos que sufren un claro abandono estatal, que además se enfrentan a situaciones de desigualdad y vulnerabilidad, donde el inconformismo hacia el estado y la poca creencia en las acciones políticas genera indignación y manifestación de grupos armados.
Si bien los “conflictos armados” han respondido a las necesidades, los anhelos y las agendas de casi todos los proyectos o conformaciones sociales, a partir de estos se legitiman las relaciones de las fuerzas militares, que se emplean en los mecanismos de represión y subordinación, utilizados principalmente para mantener la hegemonía.
Que la dignidad de los pueblos originarios nos llene de digna rabia para seguir luchando contra el gobierno violento y opresor, desde Fogarada Violeta les acompañamos en su lucha, siempre rebeldes, beligerantes y revolucionarixs.

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