¡Por favor señor presidente, lo estamos esperando!
Con la excusa de rechazo a las aglomeraciones, Iván Duque vuelve a darle un espaldarazo a las exigencias del pueblo Colombiano y en especial a la Minga.
El gran mandatario, como única respuesta y a nuestra consideración como acto pleno de cobardía, expresó “Si tenemos discusiones, démoslas en el marco de la democracia, sin que tenga que haber emplazamientos ni ultimátum ni invocar juicios que no tienen asidero”. Esta expresión no deja sólo en el ambiente la poca capacidad y la cobardía del Presidente para asumir estrategias que garanticen la defensa de nuestros derechos y con ellos los de nuestra madre tierra (Lo cual debería garantizarse sin necesidad de exigirlo, pues es un deber tanto del estado, como del gobierno), sino también nos deja un tinte de ignorancia y atrevimiento al desconocer el juicio abierto y de carácter simbólico hecho en rechazo a su mal gobierno.
Como bien dice el dicho popular “La ignorancia es atrevida” y no nos queda ninguna duda, pues el descaro de Iván Duque al afirmar que su gobierno es abierto y flexible, nos deja con gran sorpresa y con esa sensación extraña de rabia e indignación. Como bien hemos hecho hincapié en ocasiones anteriores, históricamente estas luchas populares han querido ser eliminadas violentamente por la oposición dominante y fascista que ha regido desde siempre este país.
Lo que nos ha mantenido con mucha estabilidad no han sido sólo las ganas de transformar este mundo, este continente y este país; sino también vivir con nuestros propios sentidos experiencias de resistencia y lucha desde el amor y la convicción del poder colectivo y popular, así como aquello que vivimos el pasado Domingo 18 de Octubre en el municipio de Xuacha, donde convergimos diferentes personalidades, diferentes energías y vibraciones; todas fluyendo con gran velocidad y en diferentes direcciones, hacia el mismo fin, recibir a la Minga y contagiarnos de esa fuerza potente.
El camino se inundó de niñxs, jóvenes y familias completas, en un solo intercambio de vibraciones, gritando desde las entrañas y con toda la digna rabia posible, exigiendo respeto y garantías para vivir una vida digna y armoniosa. Podemos contarles desde nuestra experiencia que durante todo el día sentimos correr por nuestros cuerpos esa alegre rebeldía de la cual tanto hablamos. Vimos en los ojos de nuestrxs compañerxs y allegadxs como la esperanza volvía a cobrar fuerzas, una esperanza de todos los colores posibles, brillando y guiando nuestro camino hacia ese Sur que llevamos en nuestra esencia, ese Sur digno y revolucionario que nunca se ha ido.
Ratificamos que toda esta fuerza, la hemos heredado de nuestrxs ancestrxs, de aquellxs que nos han enseñado cómo encontrarnos en una sola armonía con el espacio que habitamos, con nuestro territorio. La dignidad se hereda, la convicción la forjamos con nuestras vivencias y la lucha la ejecutamos en colectivo, conquistando las más grandes revoluciones.
Aunque el gobierno ignore nuevamente las situaciones actuales de violencia y vulneración de Derechos Humanos, la resistencia popular sigue confluyendo, porque nuestra dignidad sigue intacta y con ella lograremos resistir cara a cara a las múltiples opresiones que reproduce el estado.

Comentarios
Publicar un comentario