Cada vez más cerca.
"Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir"
Miles de mujeres de pañuelo verde celebraron este viernes 11 de diciembre en las calles de Buenos Aires tras la decisión de la Cámara de Diputados de Argentina de aprobar un proyecto de ley que permite acceder libre y legalmente al aborto. Esta iniciativa sería un cambio de fondo a la situación actual en Argentina, ya que en ese país solo se permite abortar de manera legal si la mujer sufrió una violación o corre peligro su vida y autoriza la objeción de conciencia de los facultativos que no quieran participar del aborto. Desde que Argentina recuperó la democracia, en 1983, hasta la actualidad, más de 3.000 mujeres han fallecido por abortar en este país.
Pero este no es solo un paso para nuestras hermanas en Argentina, es para toda latinoamérica porque una vez más podemos soñar con que la maternidad sea una decisión de cada mujer, que la interrupción segura del embarazo deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho para todas. Hasta hoy solo Cuba, Uruguay, el Estado mexicano de Oaxaca y la Ciudad de México, han regulado el aborto libre. Mientras que en países como El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití prohíbe, sin excepciones, la interrupción voluntaria del embarazo. Entre ambos extremos se abre todo un abanico de condiciones, restricciones y vetos que terminan por quitarle el poder de decisión a las propias mujeres. Por ejemplo, Bolivia y Colombia son los casos en la región que recogen la posibilidad de abortar a partir de ciertas condiciones: si no está asegurada la viabilidad del feto, en casos de violación, incesto, o si existe amenaza para la vida, la salud física o mental de la mujer. Esta lista puede parecer larga y completa, pero la realidad es que la mujer debe probar que su caso se adecúa a alguna de las causas contempladas pasando por diferentes instituciones que deben certificar cumple las condiciones y de no ser así, se ve en la obligación de ser madre sin importar si lo desea o no.
En Chile, donde el aborto se despenalizó solo hace tres años, se centra en la inviabilidad del feto o en la amenaza para la vida de la mujer; en Costa Rica, solo cuenta si hay peligro de salud física para ella. En los contextos más extremos como Guatemala y Paraguay, la mujer solo puede abortar si se demuestra que su vida corre peligro, lo que casi equivale a una prohibición completa.
Estos países que prohíben o restringen bajo condicionantes el acceso a la interrupción libre del embarazo tienen en común que la mujer que lo practique fuera de la norma corre el riesgo de terminar en la cárcel o poniendo en riesgo su salud.
Que el aborto esté prohibido no significa que no exista. Simplemente que lo hace quien puede y hoy nosotras luchamos por hacer realidad el sueño de una ley de acceso abierto al aborto, como la uruguaya o la cubana, en donde la mujer puede decidir bajo su propio criterio.
Desde Fogarada Violeta queremos que retumbe con fuerza la marea verde. Vemos con amor, orgullo y esperanza este proceso de nuestras hermanas Argetinas, soñamos con que muy pronto en nuestra bella Colombia tengamos un aborto legal y seguro para todas, pero aun más con que SEA LEY EN TODA LATINOAMERICA.

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