Cotización del agua en Wall Street: ¿Qué se espera para Colombia?


Este año ha sido un sinfín de cosas que desde nuestras mentes, la realidad y las películas veíamos totalmente lejanas. Una pandemia mundial, que no sólo trajo afectaciones en la salud sino que también trajo muerte, incremento no sólo de las crisis económicas, sino también de las crisis sociales y también el realce de los intereses políticos que hay de por medio.

Las sorpresas no terminan, el día de ayer se conoció que desde el corazón de la Ciudad new yorkina, Wall Street por temor a "escasez" empezará a cotizar el agua.


Los recursos naturales, son aquellos elementos que la madre tierra nos brinda para nuestro bienestar, pero a lo largo de la vida desde la necesidad del hombre y la mujer, hasta sus propios intereses banales se ha identificado una explotación exagerada de estos recursos, a tal punto de las afectaciones abismales en los ecosistemas, las manifestaciones de la naturaleza y los cambios drásticos del clima.


Las actividades humanas se han vuelto una excusa con nombre de desarrollo y en realidad son un puente del poder y acumulación. En Colombia, muchas empresas extranjeras entran a Colombia exclusivamente a comprar amplias zonas de territorios por la cantidad de bienes que producen, en costos monetarios diminutos comparados al valor cultural y social que realmente pueden llegar a tener, la minería, la explotación de suelos para construir y la destrucción de los bosques son algunas de las muchas situaciones que se pueden nombrar en las que el agua es derrochada, impidiendo que llegue a lugares donde realmente se necesita para beber, asearse y vivir como en la Guajira, considerando que desde la ONU es un derecho para todos y todas en general.


La situación es preocupante, empezar la mercantilización del agua no va a generar un control para la escasez, va a ejercer un dominio sobre quiénes están en condiciones de adquirirla, a tal punto de generar una desigualdad aún peor de la que ya existe. Las grandes potencias del mundo, una parte de aprovecharse de los recursos de países ricos tercermundistas (como Colombia), van a querer tener un dominio total sobre estos bienes. Acumular a como dé lugar, las producciones de agua para tener extensas cantidades de la misma. Es bien conocido, que países como el nuestro es un pulmón de fuentes hídricas por zonas como el amazonas, además de que dentro de los pilares fundamentales de las grandes estructuras políticas no existe la defensa del territorio; por el contrario, se ha convertido en una puerta abierta para todxs aquellxs que quieran hacer uso de estos y financien los procesos.

¿Qué nos espera? La realidad es incierta, pero con estos cambios repentinos podemos poco a poco ir prediciendo lo que nos espera. ¿Qué podemos hacer? El territorio es significado de vida para nuestras culturas y mantener viva la historia, quererlo no es únicamente hacer uso de él si no cuidarlo y preservarlo, con sus recursos y sus especies. Reducir el acceso al agua es arrebatar un derecho vital, el hecho de ponerla en un valor monetario permitirá que únicamente el agua sea usada por altos mandos y con fines lucrativos, no vitales o necesarios como lo es para muchas comunidades. La implementación de una vida sostenible y una responsabilidad ambiental permitió que el derecho del agua se preserve. Adquirir una conciencia sobre este tipo de herramientas es un poco complejo en este tiempo, pero no imposible, poco a poco la tierra va haciendo llamadas desesperadas y debemos estar dispuestxs a atender.

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