La patria ya no es boba.


“Entre el patíbulo y una muerte gloriosa no hay elección; entre la libertad y la esclavitud, no hay medio; o hacemos todos, por la defensa de Colombia, cuantos sacrificios exija su saludpolítica o resolvámonos a morir en la ignominia, cargados de las maldiciones de nuestra posteridad y de la del mundo filósofo. ”


FRANCISCO DE PAULA SANTANDER


Esto no para... Los días pasan, el paro nacional continúa y cada vez son más lxs colombianxs que abren sus ojos, despiertan y se unen en la lucha contra este sistema que lleva décadas de horror, sangre y barbarie. Lamentablemente, para nadie es un secreto que no existe un solo momento en la historia de Colombia que no esté marcado por la violencia, nuestra historia no para de teñirse de rojo.


En algún punto se nos permitió soñar con la paz, pero que efímero fue, bastaron tres años, del gobierno de Iván Duque, para destruir las esperanzas de todo un país que creía firmemente en que al fin pararía de llorar sus muertxs, y como no es de extrañarse se deshizo por intereses económicos. En este país la guerra lucra a los dirigentes, les da su carta de permanencia en el poder y con su pedagogía de la crueldad nos mantienen a su merced.


Hoy, una vez más la violencia llegó a las ciudades para hacer evidente que nos están matando, que nos reprimen y violan a nuestras hermanas. En Colombia aún se cree en  la ley del más vivo, donde no importa a quien se lastime, el dinero lo compensa y como nuestros dirigentes le ponen precio a la vida de las personas, 10 millones exactamente, qué mejor que aprovecharlos, aún más si se tiene un uniforme de una institución (nefasta) que lo respalde.


Pero como buenxs colombianxs no paramos de reír, de bailar, de luchar y de soñar. Como dice la canción de Residente a toda latinoamerica, “somos un pueblo sin piernas pero que camina”, eso es Colombia, y las nuevas generaciones tienen una meta, hacer de este un país mejor para todxs, no solo para lxs privilegiadxs, para lxs de la ciudad, también para nuestrxs campesinxs, indígenas, para nosotras las mujeres. 


El cambio está aquí, es ahora, estamos listos para hacer valer nuestros derechos, para reivindicarnos, para poner en alto a todxs aquellxs que ya no están, para recordar y reivindicar a lxs que la guerra se llevó, lxs que la violencia y el estado mato. 


Somos una sola voz, con una fuerza imparable que brilla en todas partes. 

¡Somos Colombia!.


Una vez más con ustedes, Fogarada Violeta.


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