"Eso que llaman amor es trabajo no pago"
Despierto a las 5 am y pienso en todas las actividades que tengo agendadas
para el día. Son demasiadas y, si no tuviera la ayuda de mi madre y mis amigas,
no podría realizarlas. Nos cuidamos y apoyamos mutuamente.
Surge en mí una reflexión y pienso en la crisis sanitaria y económica que
ha generado el covid-19 y no puedo dejar de pensar en otra crisis, una más
oculta, profunda y arraigada en nuestra sociedad y que se vive a diario por las
mujeres de nuestro país y me atrevería a decir de la mayoría del mundo, la
cual, se ha incrementado, en época de pandemia: La crisis de la falta de
corresponsabilidad en los cuidados y labores del hogar.
Actualmente las mujeres nos enfrentamos a múltiples responsabilidades,
nuestro trabajo remunerado, el trabajo no remunerado del hogar, las labores de
cuidado y ahora asumir el rol de
profesoras de nuestras hijas e hijos, tareas que excepcionalmente son asumidas
por nuestras parejas y que, cuando son asumidas por "ellxs", la
mayoría de las veces, se transforman en una "carga mental de género",
es decir, ellxs consideran que "ayudan" en el hogar, pero nos preguntan
absolutamente todo: '¿Cuál es la tarea?', '¿Cómo ingresan al classroom?',
'¿Dónde están los materiales? y terminamos preocupándonos nosotras, de una
actividad, de la cual, supuestamente, seriamos liberadas.
El origen de esta desigualdad es histórica. Las mujeres culturalmente hemos
sido destinadas al espacio privado, se asume de manera natural que las tareas
domésticas y de cuidado nos pertenecen, como si intrínsecamente viniéramos con
una marca imborrable que nos obliga a hacernos cargo de todo lo relacionado al
hogar, cuidados, apoyo emocional, etc, es decir, a las antiguamente denominadas
"labores del sexo". Al ser el espacio privado, menos valorado, es
difícil lograr que los hombres asuman sus responsabilidades en la crianza,
cuidado y labores del hogar. No bastó con que muchas de nosotras nos
incorporáramos al mundo público, a los trabajos remunerados, a la política, al
mundo académico.
Nada cambiará mientras los hombres no asuman sus responsabilidades en el
mundo del hogar y no avancen en una nueva significación de su masculinidad,
mientras no entiendan que las labores de cuidado y del hogar generaran un
aporte no sólo a la economía del país, sino que grandes ganancias emocionales
en ellos, fortaleciendo sus vínculos parentales y sus relaciones de pareja.
Generar ingresos propios, desarrollar nuestra independencia y autoestima,
sobre todo ahora en época de pandemia y en situación de cuarentena, estamos
especialmente sobrecargadas, cansadas y muchas veces angustiadas, por la gran
cantidad de tareas que tenemos que cumplir día a día y en las cuales los
hombres históricamente han evadido su responsabilidad. Esta tensión
familia-trabajo tiene un gran impacto en el desarrollo personal y profesional
de las mujeres, puesto que, si realizamos triples jornadas de trabajo, nunca
estaremos en condiciones de igualdad con los hombres y en palabras de la
profesora Ana Buquet: "Nunca existirán condiciones de igualdad si no se
soluciona la división sexual del trabajo al interior de los hogares, la
división injusta de tareas, pareciera que las mujeres nunca podemos dejar de
cuidar y es una actividad maravillosa, fundamental, pero que debe hacerse entre
todos, mujeres y hombres debemos compartir las tareas de cuidado".

Comentarios
Publicar un comentario