HOMBRES QUE ROMPEN MUJERES




Nadie sabe que maltrata hasta que rompe un hueso y aun así los morados de la piel no saben de perdones. Las heridas disecadas solo cuentan una historia. Todo cuerpo supura infiernos, todo cuerpo admite quejas y exilios. Nadie sabe que maltrata hasta que asesina.

Nadie sabe que tiene fuerza hasta que aprieta una garganta, luego abandona,
sale corriendo y echa culpas, justifica puños y huele a sangre.



En épocas pasadas, los días de conmemoración estaban dedicados a la celebración y ensalzamiento de hitos que reforzaban socialmente valores y logros; sin embargo, hoy el calendario tiene días dedicados a recordarnos fenómenos brutales como la violencia hacia la mujer y el feminicidio, casi naturalizándolos en la convivencia de una sociedad que observa cómo, en una condición desigual de poder, los hombres matan a las mujeres por ser mujeres.


¿Cómo responde el Estado ante esta realidad, que atenta directamente contra los derechos de la mujer? 


Dieciocho años tardó el Estado Colombiano en aprobar el Protocolo sobre eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer que había ratificado el año 1989, pero permanecía sin ser tramitado en el Senado desde 2001. Señala que los Estados deben proteger, jurídicamente, los derechos de la mujer, entre los cuales el Derecho a la vida es de una relevancia trascendental. 

Sin embargo, los aspectos legales y jurídicos abordan, insuficientemente, la penalización, y no garantizan una vida libre de violencia y de muerte. Se conmemora el Día Nacional contra el Feminicidio, recordándonos la urgencia por lograr un cambio social que, necesariamente, debe ser cultural. Para ello, se requiere fortalecer la Educación en derechos humanos, hacia la erradicación de la normalización de estereotipos, para modificar los roles de género y de esta forma, suprimir las conductas patriarcales de dominación sobre el cuerpo y la voluntad de las mujeres.


489 mujeres muertas no es sólo una cifra. Son 489 mujeres rotas para siempre.


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