Aguapanela a la extranjera
El miedo y el alboroto que generó esta pandemia en un país con tantas cosmologías, rezos, tradiciones y menjurjes fue el caldo de cultivo de un sinfín de curas para el Covid. Desde el pelo en la mitad de la biblia hasta la infertilidad que puede generar la vacuna, son evidencia del poder que aún tiene la medicina tradicional en nuestro país. Hoy quisimos rastrear los orígenes de una de las actrices estelares de esta pandemia, la moringa.
Esta planta proviene de la India y debido a su capacidad para sobrevivir en condiciones áridas se ha esparcido a lo largo del mundo. Llega a Grecia y Roma en la antigüedad para ser uno de los primeros bálsamos y perfumes, extraídos de sus semillas (rgproteam), sus propiedades medicinales son reconocidas en lenguas muy antiguas como el sánscrito y se evidencia su valoración en la cultura Egipcia ya que era el resguardo y el regalo de dioses como Osisris y Ptáh a su pueblo “Yo soy aquel que está provisto bajo las flores, el-morador-en-el-moringa es mi nombre” (Palacios, 2007). Así con los siglos fue recorriendo el mundo, llega con la colonización a nuestro continente aunque es usado con fines ornamentales y técnicos principalmente en México, es solo hasta el s. XIX que se populariza la explotación de su semilla en el Caribe para su venta en Europa. Con la producción en nuestro continente se reconocen nuevamente las propiedades medicinales de sus hojas y tallos, es aquí donde empieza la investigación en profundidad que ha llevado a estudiar sus propiedades preventivas de cáncer y tumores (B. Moyoa, S. Oyedemi citado por rgproteam, Farber, 2016 y kienyke), los posibles usos en biodiesel y la importancia que puede tener para combatir la crisis alimentaria que vivimos en nuestros países, mal llamados subdesarrollados (Farber, 2016).
Árbol de la vida, planta milagrosa y un sin fin de nombres más se le ha dado a esta especie que actualmente se rumorea combate el Covid. Este planteamiento surge a raíz de una nota que publica el IPEC, en la que afirma que darle moringa con aguapanela a los reclusos curó a más de uno de ellos. Esto más que nada demuestra como los vacíos de este sistema “democratico” falto de salud y de instalaciones dignas para las personas detenidas, son llenados por la tradición y la cultura. Hace años nuestros pueblos indígenas Nasa y Uitoto adoptaron esta planta dentro de su medicina tradicional, transformando las recetas condimentadas de hojas de moringa en salsa curry a aguapanelas y hervidos tradicionales. Una vez más el mestizaje de nuestras culturas demuestra la capacidad de nuestros pueblos para adaptarse, tomar y transformar años de horror en alternativas para la vida.

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