Faldas escocesas para nuestros días de verano
Los problemas ambientales son como un gran iceberg del que los medios nacionales e internacionales se ufanan de luchar y contrarrestar, no obstante en sus profundidades se juegan los intereses económicos y el poder incuestionable de un modelo neoliberal; solo hasta que el mar se seque por este jodido calentamiento no veremos la inmensidad de sus consecuencias.
Hoy les traemos una nota sobre esa letra pequeña que viene en el contrato de la COP 26 para que entiendan porque no estamos conformes con sus medidas.
“Acuerdo histórico para los pueblos indígenas en la COP26” (El tiempo, 2021), así titula una de las tantas micro notas del Tiempo uno de los temas sobresaliente durante esta cumbre climática, pero en realidad qué significa esto? Dentro del mismo video vemos las quejas de algunas de las organizaciones indígenas inconformes por la ausencia de algunas discusiones sobre su autonomía y la transformación de prácticas a nivel mundial, acallan su discurso con dinero...En realidad en esto consiste la gran Conferencia de las Naciones Unidas por el Cambio Climático, en una negociación entre potencias por definir donde se invertirá el dinero destinado al desastre ambiental que vivimos. Pero.. en verdad se piensa un cambio profundo si limitamos el problema a un factor económico? ¿Alguien se quiere preguntar de donde sale el dinero de Alemania, Rusia o EEUU? ¿Alguien ha pensado en las miles de hectáreas que empresas como Anglogold o Nestle (Declaración colectiva, 2021) compran en latinoamérica desplazando a esos mismos indígenas que dicen defender? Le dejo la duda mientras seguimos con otro gran logro de la COP.
Con bombos y platillos anunciaron la disminución de las emisiones de metano y la protección a las zonas forestales solo que se les olvido decir que dentro de los firmantes no se encuentra las tres potencias causantes del mayor porcentaje de daño ecológico: India, China y Rusia (DW, 2021). Algunos analistas afirman que los países con grandes capitales económicos no están dispuestos a arriesgar su crecimiento económico, la rentabilidad de los productos a base de carbón y petróleo es muy alta todavía y las inversiones necesarias para migrar a otros sistemas de energía son demasiado costosos en comparación, estas grandes potencias deben su poder al plástico con el que fabrican sus productos, al mercurio de la extracción de oro, el níquel y demás minerales que componen las partes de nuestros ordenadores y celulares que extraen constantemente desequilibrando nuestros ecosistemas. Una transformación real no sucederá si las naciones no están en disposición de cambiar su modelo económico acumulativo a uno más modesto, descentralizado y limpio (Canal 2 Cali, 2021).
Finalmente, queremos hablar de algunos términos que a pesar de lo bonito que suenan suelen ser eufemismos para aplacar los ánimos de activistas. Desde la IPCC de hace unos meses y posiblemente antes se han propuesto “reducciones de gases de efecto invernadero a 0” (Declaración colectiva, 2021) suena atractivo, ¿no? En realidad las empresas que han tomado esta iniciativa lo que pretenden es compensar la emisión de gases que tienen, por ejemplo, una empresa emite a la atmósfera 2.000 toneladas de CO2, esto claramente genera daños en el ambiente y en la imagen de la empresa, entonces cómo seguir produciendo en la misma cantidad pero sin la carga de conciencia? pues prometiendo la siembra de una cantidad de árboles suficiente para recoger todas esas emisiones. Aunque pueda parecer una buena solución, esta medida tiene varias problemáticas una, implica la competencia aún mayor por la tierra que tendrían multinacionales con campesinos, indígenas y palenques; dos, perpetúa una idea de la naturaleza como algo que solo es posible mantener lejos del ser humano, apartado completamente de este ser incapaz de controlarse que quién sabe qué meteoro trajo aquí, desconociendo la importancia de regular nuestras prácticas y con-vivir con el resto de nuestro ecosistema, como de ellos es gran ejemplo los sectores sociales mencionados; tres, desconoce el problema del “mundo lleno (Riechman, 2014)” la sobreproducción, el sobre consumo y el desperdicio desmesurado en nuestros basureros. Es solo una solución estética que no contempla medidas sostenibles a largo plazo.
Ya sé, ya sé… parece que no hay solución y es cierto, no así. No es posible encontrar una solución milagrosa que simplemente vaya a desaparecer el sol infernal que nos quema en la mañana, ni la lluvia torrencial que nos agobia en las tardes bogotanas. Hay transformaciones de conciencia, hábitos y luchas sociales para exigir al estado que cambie su forma de ver nuestros ríos, nuestras tierras y nuestros cultivos. Que nos amparen las diosas de lo que se viene después de los acuerdos de Glasgow.
Referencias
El tiempo. (05-11-2021). Acuerdo historico para los pueblos indigenas en la cop 26. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=QpOwwLGRNVc
Alianza de Medios Independientes (AMI). (10-11-2021). COP26 Espejismos y realidad un planeta violentado por el modelo económico - Opiniones Encontradas. Canal 2 Cali. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Z9xb409GfnM
DW. (02-11-2021). Sin Rusia ni China, EEUU marca la agenda de la COP 26. Recuperado de
https://www.youtube.com/watch?v=xD-2DAJUdOA
Riechmann. (2014). Tratar de comprender. Ensayos escogidos sobre sustentatibilidad y ecosocialismo en el siglo de la gran prueba. Ed. Universidad Distrital Francisco Jospe de Caldas.
Acuerdo conjunto. (2021). ¡No a las soluciones los despojos basados en la naturaleza!. Acción Ecológica [página web]. Recuperado de https://www.accionecologica.org/https-www-accionecologica-org-12432-2/
Comentarios
Publicar un comentario